Reflejo

sábado, 16 de noviembre de 2013
Cuando mi imagen se reflejó en el espejo,
no me reconocí, y eso me asustó.
Veo a una niña, sí, una niña que llora;
parece no entender que sucede,
parece no entender que hace allí.
Me mira a los ojos con sus pupilas
enormemente dilatadas de espanto
al verse reflejada en mí.
Me suplica que la ayude,
que la saque de allí.
Tiene miedo, puedo verlo en sus ojos.
Apoyo mi mano derecha sobre el espejo,
la niña hace lo mismo imitándome.
Por más que trato, no logro tomar sus deditos.
El vidrio se hace infranqueable,
y ella parece desesperarse aún más.
Llora, llora ante mis desesperados
intentos de sacarla de allí.
Yo lloro con ella, es incontrolable,
no puedo evitar el sentir culpa
por no poder rescatarla.
Ella parece perdonarme;
afligida me observa desde el otro lado,
yo lloro de impotencia.
No hay nada que pueda hacer.
Nuestras manos se alejan del espejo
y nos quedamos mirando.

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